Esteban Borrell

All my life

Cuando escucho o leo sobre Liverpool hay tres cosas que aparecen instantáneamente en mi mente: The Beatles, Anfield y Steven Gerrard. Es inevitable. Crecí con las tres. Si bien The Beatles marcaron mucho más mi infancia que el resto, Anfield y Gerrard tienen un lugar privilegiado en mi memoria. Aquella noche en Estambul el Liverpool dio una lección de superación y entrega donde el fútbol solo era el escenario de una conferencia digna del mejor motivador. Gerrard, capitán de aquel equipo, se despidió el pasado 16 de mayo de su casa mientras sonaba In my life por la megafonía de Anfield.

In my life nació debido a una pregunta del periodista Keneth Akksop, que desafió al grupo a escribir canciones sobre su propia vida y John Lennon, que aceptó el reto, escribió sobre su infancia. Recuerdos y amigos. El propio Lennon llegó a afirmar que era su primer trabajo realmente ambicioso. Pero no fue fácil. La primera versión de la canción era “ridícula”, según Lennon, y ello le obligó a repasar una y otra vez la letra hasta dar con la clave. Finalmente, fue Paul McCartney el que le ayudó con la música. El 18 de octubre de 1985 fue grabada y, desde entonces, sigue transportándonos a nuestra infancia.

El pasado 16 de mayo, en Anfield, In my life sonó suave. Nada podía ensombrecer a Gerrard. El campo esperaba en silencio la despedida de su gran capitán. Un capitán que mientras andaba con sus hijas debía recordar todo lo que había vivido en aquel estadio. Gerrard, visiblemente emocionado, respondió a cuatro preguntas. De fondo solo se escuchaba “there are places I’ll remember, all my life“. The Beatles, Anfield y Steven Gerrard. Parecía que John Lennon había escrito In my life solo para aquel momento. Además, el bueno de Lennon tuvo el detalle de acordarse del público:

There is no one compares with you
And these memories lose their meaning
When I think of love as something new

Se abre una nueva era en el Liverpool. El legado de Gerrard deja algo más importante que los títulos: la lealtad. La lealtad es una virtud tan necesaria como complicada. La mayoría de conflictos entre personas giran en torno a ella. La fidelidad a unos colores y a una afición. Y es que la llave de la lealtad solo la poseen los elegidos, aquellos a los que siempre respetará todo el mundo. Gerrard jamás abandonó el barco. Por ello, Anfield le despidió cantando:

Steven Gerrard is our captain

Steven Gerrard is a red

Steven Gerrard plays for Liverpool

A scouser born and bred

Por ser un ejemplo en el fútbol y en la vida. Así se despide una leyenda: “Cuando esté moribundo, no me lleves al hospital. Llévame a Anfield; ahí nací y ahí moriré”.


You’ll never walk alone

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Esteban Borrell

¿Por qué ya no me criticas?

¿Por qué ya no me criticas? No lo entiendo. Son tantos años y tantas discusiones para, ahora, en el momento más importante, estar callado. Me has decepcionado. Siempre confié en ti, en tus críticas y en tus risas. Pero ya no consigo escucharlas. Ahora sólo escucho sonrisas y palabras bonitas dirigidas a alguien que no las desea.

¿Por qué ya no me criticas? ¿Por qué ya no hablas de cómo soy? ¿Por qué ya no me juzgas? Estoy deseando que cuestiones mis artículos y, sobre todo, que corrijas hasta la última coma. No lo entiendo. Si éramos tan amigos, ¿por qué no me criticas? Dímelo sin miedo y de frente. Sé lo que piensas y no me molesta.

¿Por qué ya no me criticas? ¿Por qué ya no cuestionas mi modo de hacer? Si ya no consigo escucharte, ¿cómo voy a escucharme a mí mismo? Ahora el camino no es más que una recta sin obstáculos. Y eso es falso. Mientes. En este camino hay trampas y tramposos. No te creo.

¿Por qué ya no me criticas? Es más, ¿por qué ya no se critica? ¿Dónde quedó la crítica constructiva? Ahora, la crítica es un dardo envenenado que sólo genera conflictos. Sin crítica constructiva, no hay aprendizaje. La crítica positiva se ha perdido en todos los ámbitos de la sociedad, desde la política al periodismo.

¿Por qué ya no me criticas? ¿Quién va a fiarse de aquellos que no lo hacen? Perdón. ¿Quién va a fiarse de aquellos que no lo hacen de frente? Fíate de aquellos que te critican y te lo hacen saber y desconfía de aquellos que te sonríen y, sin embargo, te critican sin estar presentes.

¿Por qué ya no me criticas? Presumes de lealtad, honestidad, respeto y amistad pero, ¿cómo se consiguen esos valores sin crítica constructiva?


“Las críticas no serán agradables, pero son necesarias”

Winston Churchill

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Esteban Borrell

Soledad, divino tesoro

El pasado martes, viendo el programa ‘Al rincón de pensar’ de Risto Mejide, escuché una frase que me llamó la atención a pesar de su simplicidad: “Aquí quiero que muestres tu cara ‘B’”. Risto, avisando del tono de las preguntas, dejó claro que quería hablar con la persona que estaba detrás del personaje famoso en cuestión. Y lo consiguió. Viéndolo, pensé: ¿todo tiene una cara ‘B’? ¿Cuándo mostramos realmente cómo somos?

Con el programa ya acabado, fue imposible dormir. Reflexioné. Estuve más de una hora con los ojos cerrados con un único acompañante de fondo en forma de música. Aquella hora fue un bálsamo que sólo podía llegar estando completamente solo. La cara ‘B’ de la soledad. La soledad, esa eterna infravalorada.

La soledad ha sido vista históricamente como algo profundamente negativo. Oscuro. Nadie desea cruzarse de cara con ella. Y, por una parte, es entendible, ya que la soledad, en términos de afecto, es una de las peores cosas que hay en esta vida. La cara ‘B’ que yo encontré en la soledad no tiene relación con el cariño o con el amor, la cara ‘B’ de la soledad tiene relación con saber disfrutar de uno mismo.

Conozco a poca gente que no dependa de los demás. En otras palabras, la sociedad nos educa para que nos relacionemos con el resto de personas pero no a disfrutar de uno mismo. La soledad nos obliga a encontrarnos; a pensar. ¿Cómo es posible que haya gente que se aburra estando sola? ¿Cómo puede ser que no estemos a gusto con nuestra propia compañía?

La cara ‘B’ de la soledad es distinta para cada persona. Si todavía no han encontrado la llave del tesoro, no traten de encontrarla imitando a los demás. No se tumben en la cama con los ojos cerrados y se esfuercen en pensar por haberlo leído aquí. Encontrarse a uno mismo es tan imperioso como complejo.

La soledad, como habitualmente se piensa, no es aislarse. Sonará extraño pero en la soledad es donde deben ponerse los cimientos de la casa que es nuestra vida. La cara ‘B’ de la soledad puede ser escuchar música, dormir solo, leer, ver películas, o lo que uno quiera.

La soledad, pues, es el tesoro más accesible que tenemos pero tiene la combinación más complicada para poder abrirse.


“La soledad no es motivo de tristeza, es motivo de reflexión”


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Esteban Borrell

Estoy enfermo

Estoy enfermo. Sí, siento darte esta noticia. La enfermedad va a más y ya no hay marcha atrás. He tardado años en darme cuenta pero ya lo puedo decir sin miedo. Probablemente me juzgues. No te preocupes, yo también lo haría. Eso sí, espero que algún día padezcas la misma enfermedad que yo porque es la más bonita del mundo. Si querías leer algo sobre fútbol siento decirte que aquí no lo encontrarás. Hoy toca hablar de mí, de la vida. Al carajo el fútbol.

Como os iba diciendo, mi enfermedad no tiene cura. Estoy atrapado en un círculo vicioso que me obliga a enfocar todo de la misma forma. Cada día lo mismo una y otra vez. La enfermedad de la pasión. A menudo pienso que estoy loco, que la sociedad se mueve en dirección contraria. Pienso que muchos mueren en el camino de la competitividad y de la ambición, vistas como una forma de superioridad sobre los demás a cualquier precio. Pienso, también, que nadie debe pararnos. Mi fiebre es la pasión. Ya lo dijo William Penn: “Pasión es una especie de fiebre en la mente, que nunca nos deja más débil de lo que nos encontró”.

Me gustaría que todos estuviésemos enfermos pero desgraciadamente eso es imposible. Siento pena por aquellos que no se dejan llevar por la pasión. No solo eso, siento pena por aquellos que no tienen ninguna pasión. Nada les hace sentir especiales. Diferentes. En una sociedad que mira raro a los diferentes, a los que tienen pasiones que no son las del resto, te pido que la busques. Si todavía no la has encontrado, sal de tu burbuja y encuéntrala. Vivirás cosas inexplicables e irrazonables. La enfermedad de la pasión es la mejor que uno puede tener.

François De La Rochefaoucauld escribió: “La pasión a menudo convierte en loco al más sensato de los hombres, y a menudo también hace sensatos a los más locos”. Entiendan locura por riesgo y emoción. Sensaciones inexplicables que solo encontrarán si buscan su pasión. Si no lo hacen, dejarán de vivir una parte de su vida. Mi pasión, la que me hace sentir cosas inexplicables, es el fútbol.


“Pues el defecto no está en el tiempo, sino en vivir y procurar todas las cosas de acuerdo con la pasión”

Aristóteles

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Esteban Borrell, FC Barcelona

De espaldas al socio

Cuando algo no funciona es difícil que se arregle. En el amor, por ejemplo, se lucha por mantener una pareja aunque, en algunas ocasiones, las cosas no funcionen nunca. Si no es por ‘A’, es por ‘B’. Si no es por ‘B’, es por ‘C’. Hay veces en las que lo mejor es tomar conciencia  de la situación y distanciarse. Abrir los ojos. Tras intentar entender ciertas situaciones, llega el momento de distanciarse.

Los socios del FC Barcelona han sido engañados y apartados, pero no hasta el punto de ser olvidados. El proceso de solicitud de entradas para la final de la Copa del Rey ha permitido ver la importancia que desde el club se le da a los socios. Además de un reparto equivocado de las entradas (los Estatutos establecen que el 85% de entradas son para socios y no para socios y peñas), lo que en un plano teórico era un reparto justo, se ha convertido en un caos que desnuda la gestión de una Junta que no prevé situaciones que afectan a muchos socios.

El primer problema en la compra ha sido la saturación de gente intentando entrar a la web. Lógicamente, la avalancha de socios a las 10:00h de la mañana ha sido imparable para un sistema informático poco preparado. La situación ha durado horas para algunos y minutos para otros. Los afortunados que conseguían su entrada ocupaban poco a poco las gradas de una zona visitante que se llenaba a medida que pasaban los minutos. La desesperación se ha apoderado de los culés que, tras colas virtuales de más de una hora, se afanaban en comprar su legítima entrada.

Hasta aquí, se puede pensar que este relato de los hechos es una exageración, pero no lo es. Cuatro o cinco horas después del inicio del proceso, miles de culés seguían viendo como el intento de compra  daba error. Tarjetas, nombres, claves o pins. No había forma de pagar una entrada para el partido. El club no supo dar soluciones.

El culebrón de las entradas dio un giro de 360 grados cuando algunos socios informaban a través de las redes sociales que el club vendía las entradas en las taquillas. De no poder comprar la entrada online, a poder pagarla y tenerla físicamente. Algunos aventurados pusieron rumbo al Camp Nou sin saber ni tan siquiera qué se pedía para poder recoger las entradas. En las taquillas la situación era un caos: colas de mínimo 30 minutos e información a cuentagotas. En definitiva, un despropósito que no está a la altura de un club como el FC Barcelona.

El sorteo ha sido el reflejo de una gestión paupérrima. Caótica. No se queden en el hecho de comprar una entrada, quédense con el poco respeto al socio. No deberíamos olvidar que el fútbol existe por sus aficionados y que hay que deberse a ellos. Sin aficionados, no hay fútbol.


“Football without fans is nothing”

Jock Stein

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Esteban Borrell, FC Barcelona

FC Barcelona – FC Bayern: ¿llevar la iniciativa o jugar al contraataque?

Luis Enrique y Pep Guardiola deben llevar varios días reflexionando. Confusos. La Champions League ha querido que ambos se enfrenten y eso abre un abanico de posibilidades para cada equipo. Ambos entrenadores han apostado durante el año por un juego ofensivo y, aunque en el Barça solo fuese en el último tramo de la temporada, con el balón como protagonista. Pero ahora, ¿quién va a querer llevar la iniciativa? ¿Es mejor esperar en la ida y no arriesgar o salir a por todas desde el inicio?

Siendo la ida en el Camp Nou, lo lógico sería que el FC Barcelona saliese a buscar arriba al Bayern desde el primer minuto. Presión, intensidad y velocidad. El público pedirá salir al ataque y, por ello, personalmente, apostaría por un Barça valiente. Valiente pero no temerario. En los primeros minutos se tratará de buscar rápidamente a los delanteros para así obligar al Bayern a recular. Ahí, le toca decidir a Pep.

Las bajas del conjunto alemán obligarán a Guardiola a cambiar ligeramente el plan que podría tener previsto con Robben y Ribéry. Es difícil imaginar lo que Pep puede tener en mente pero cuesta pensar que el Bayern vaya a obsesionarse con el balón. Defender con balón en el Camp Nou es complicado por, entre otros, dos factores: presión del Barça y ataques tras pérdida. Perder un balón en el centro del campo o en la defensa contra el Barça es sinónimo de peligro y, en consecuencia, Pep puede renunciar a lo que habitualmente pide.

Las claves:

  • Dominio en el centro del campo: el equipo que gane la partida en el centro del campo será, probablemente, el que sufra durante menos minutos. Por ello, es posible que Guardiola apueste por reforzar la medular.
  • Busquets vs Xabi Alonso: en la batalla por el centro del campo son dos jugadores fundamentales. Busquets y Alonso son los líderes en el medio y deben tratar de equilibrar a su equipo. Luis Enrique debe tener muy en cuenta la última eliminatoria entre Barça y Bayern donde los alemanes destrozaron a un Barça completamente partido.
  • Inspiración culé: Messi, Neymar y Suárez llegan en un momento de forma espectacular. Los tres delanteros son peligrosos por separado y letales cuando se juntan. Si están acertados, casi imposible pararlos.
  • Ter-Stegen vs Neuer: jóvenes y atrevidos con los pies, ambos guardametas pueden marcar la diferencia en momentos puntuales.

El fútbol no entiende de lógicas y menos cuando se enfrentan dos equipos tan potentes en todos los aspectos. Siendo así, simplemente disfruten de una de las mejores eliminatorias que podrán ver. Luis Enrique vs Pep Guardiola. Busquets vs Xabi Alonso. Messi, Neymar y Suárez vs Götze, Müller y Lewandowski. En definitiva, FC Barcelona vs FC Bayern. Fútbol en estado puro.


“Lo más maravilloso de mi profesión es imaginar el partido que va a suceder mañana. Con los jugadores que yo tengo, con esas herramientas que tengo, con el contrario, que sé lo que hace, soñar qué va a pasar”

Pep Guardiola

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Esteban Borrell

Y si somos favoritos, bueno, ¿y qué?

“Sí, somos favoritos. Las bajas y el hecho de no haber encajado en el Calderón nos convierte en favoritos. Nos creemos mejores y vamos a ir al Bernabéu a ganar”.

No, Koke no respondió eso a la pregunta de qué equipo era favorito para pasar a semifinales de la Champions. Koke, como la mayoría de jugadores del mundo, respondió: “El Madrid es favorito, pero todo puede pasar”.

Y digo yo, ¿qué va a responder un jugador? ¿Qué aporta esta pregunta? ¿Quién quiere decir que es favorito antes de un partido así?

Supongamos que un jugador, entrenador o presidente responde que sí, que son favoritos. Si eso ocurre, inevitablemente, se pensará que el equipo tiene un exceso de confianza que en ningún caso beneficia al club. Incluso, si el equipo pierde, la dimensión de la derrota aumenta. Recuerden, por ejemplo, el famoso “les vamos a chorrear” de Vicente Boluda antes de perder 4-0 contra el Liverpool o el “nos vamos a comer al león, desde la melena a la cola” de José María Del Nido antes del 3-0 del Athletic al Sevilla.

Año tras año, competición tras competición, ocurre lo mismo con una pregunta cansina y poco eficaz. Entiendo que los periodistas, en teoría expertos en la materia, puedan analizar a los equipos antes del partido y, según el contexto, den como favorito a un equipo u otro. Entiendo también que tenga cierto morbo de cara a la audiencia. Pero no se entiende que se le pregunte a uno de los implicados cuando éste evita problemas respondiendo que no.

En el periodismo deportivo la palabra ‘tópico’ aparece con frecuencia. Los jugadores, sabedores de lo que pueden causar según lo que digan, suelen responder con tópicos a la mayoría de preguntas de los periodistas. Los periodistas detestan esas respuestas. Lógicamente, una respuesta repetitiva y con poco valor analítico no favorece nada a la profesión. A pesar de ello, en algunos casos, son los propios periodistas, como en el caso del favoritismo, los que construyen un clima que da pie a ese tipo de respuestas.


“No hay respuestas correctas a preguntas equivocadas”
Úrsula Le Guin


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