Cristiano Ronaldo, Real Madrid

Una ley natural

Zygmunt Bauman, filósofo y sociólogo, explica que el ser humano, sin quererlo, es individualista. Los hombres, explica Bauman, son egoístas por naturaleza. Es una ley natural. Cada uno vela por sus intereses aunque ello conlleve perjudicar al resto. Les pondré un ejemplo. Piensen en una empresa y trasládense a una oficina. Los trabajadores de esa empresa compiten ferozmente por un puesto, incluso deseando el mal a sus compañeros. Cada cual intenta salvar su propio pellejo o demostrar que es mejor que el resto. En el mundo del fútbol, Cristiano Ronaldo trata de demostrar que es el mejor y, a veces, tiende al egoísmo.

Cristiano Ronaldo es un depredador. Un asesino del área que aprieta el gatillo mirando fríamente a los ojos de sus víctimas. Sus números no decaen. Y es que esta temporada el jugador del Real Madrid ha anotado 17 goles en 11 partidos. Afirmar que Cristiano Ronaldo piensa solamente en él sería una falacia. El luso es muy importante en el Real Madrid no solo por sus goles, también por su gran aportación al juego. Siempre está dispuesto a recibir y crear, pero a su manera. Por ejemplo, Cristiano celebra infinitamente más sus goles que los de sus compañeros. Eso no quiere decir que desee lo peor a su equipo, simplemente que es un competidor nato. Y como competidor nato, es egoísta por naturaleza. Bauman define a la perfección al luso cuando habla de juntar fuerzas o equipos que puedan ser útiles temporalmente para beneficiarse personalmente. Cristiano compite, de manera sana, contra sus rivales, contra sus compañeros y contra él mismo.

“¿Qué me queda? Seguir siendo el mejor”. Así se presenta Cristiano Ronaldo. Algunos le tildarán de prepotente y otros le alabarán por su sinceridad. Su carácter le ha hecho ir cada año a más. Nunca tiene suficiente. Lo cierto es que Cristiano Ronaldo es uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. Sus cualidades y sus números demuestran que el luso es un jugador excepcional. Insaciable.

Mathew Le Tissier, ex futbolista del Southampton, debe observar anonadado, jornada tras jornada, a Cristiano Ronaldo. Le Tissier vivía el fútbol de una manera muy distinta a Cristiano Ronaldo. Disfrutaba y sonreía. Los números no le importaban, él quería ser feliz. Admirado por su competitividad, debe pensar en George Sand (escritora francesa) que dijo: “No hay verdadera felicidad en el egoísmo”. ¿Disfruta Cristiano Ronaldo como lo hacía Le Tissier? Posiblemente, sea feliz al superarse, algo que es muy común, por ejemplo, en los gimnasios. El hecho de superarse día a día y ver las mejoras en cuanto a números es siempre reconfortante. Pero, ¿disfruta uno durante el ejercicio? Muchos criticaron a Le Tissier por falta de compromiso. No explotó al máximo sus cualidades y eso fue debido a su forma de ser. Otros, critican a Cristiano por explotarse a sí mismo y no disfrutar del juego. Igual que la vida, el fútbol está lleno de contradicciones.


“El egoísmo no es el amor propio, sino una pasión desordenada por uno mismo”

Aristóteles

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2 thoughts on “Una ley natural

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